La ropita de mi bebé

Generalmente, las mamás no pensamos en que la piel es el mayor órgano del cuerpo humano y el más expuesto, y que por eso debemos cuidar la del bebé, desde el primer día, o mejor dicho, desde antes de nacer, pues, al escoger la ropita de nuestro niño ya estamos protegiéndolo de una erupción, alergia o roce. Muchas veces las más afamadas marcas de ropa no son las más sanas, así como las modas pueden no ser las adecuadas, según la piel con que el bebé haya nacido.

El adulto se viste siguiendo pautas culturales de su sociedad, que se adecuan a la temperatura del lugar, las materias primas que se puedan conseguir, los tintes con que se tiñen o decoran las telas, de acuerdo con la identificación de grupos y modas heredadas. Pero con respecto a la vestimenta del bebé, más allá de lo que puedan ofrecer los diseñadores infantiles de moda, que no abundan, por cierto, es importante que obtemos por tejidos naturales, por ejemplo, la ropita orgánica está garantizada para una buena salud de la piel y es una contribución de respeto a la naturaleza, además, que tiene su sentido, porque el tejido de fibras naturales, como el algodón natural, es transpirable, se lava fácilmente, mantiene la temperatura corporal del bebé y no utiliza productos químicos en su elaboración. No olvidemos que las telas que envuelven a nuestro bebé, tanto en la cuna, en los brazos como la de su ropa, siempre tienen contactos, además, con su boquita.

Otro tema a tener en cuenta es el lavado de la ropa, que debe realizarse sin suavizante y sin lejía ni detergentes fuertes, preferiblemente con detergentes naturales y específicos para pieles sensibles y se deben eliminar los restos de los productos que se han usado a través de enjuagues o del uso enérgético.

La estación del año en que el bebé nace y va a pasar sus primeros meses, va a determinar también la elección de las piezas y los tejidos. La primavera y el verano exigen ropas de algodón, sin mangas, en especial tipo body, un saquito liviano, que en algunos países de Hispanoamérica le decimos capotico, y un gorrito para cuando refresca. Las sabanitas de cubrirlo también deben ser de algún tipo de algodón, piqué o tela de hilo, frescas, cubridoras y eternas, porque no pasan de moda.Otra buena idea en verano, puede ser tener al bebé sólo con pañales y camiseta. Si se le va a poner medias, deben ser de algodón, nunca de lana, pero es preferible que usen sandalias.

Los bebés pequeños pasan más tiempo en la casa que de paseo, por eso los enteritos son la pieza más cómoda, ya que los mantienen con el abdomen cubierto, con el pañal contenido y además absorben su transpiración. Para salir, lo ideal es la ropa de lino o hilo de algodón.

Los ositos pañaleros con pie y enteritos con capota son los ideales para el otoño y el invierno, llevando siempre, para las salidas, mantas calientitas. Debemos evitar la ropa de lana con pelo, porque a muchos bebés les produce irritación.

Lo más conveniente en cuanto al ropero de nuestro bebé es no abarrotarlo, comprar muy poca ropa de la talla pequeña es un buen consejo, porque los bebés crecen muy rápido, y muchas veces ropita para ese periodo es la que más recibimos de regalo. Hay que calcular también la estación en que un bebé va a usar la ropa que le compramos, pues a veces no podemos vestirlos de verano en los inviernos, de acuerdo con la ciudad donde radicamos. El bebé no sólo necesita mucho amor y cuidados, la ropa también es una forma de amor para ellos. Las prendas del bebé deben ser siempre holgadas para que no provoquen irritación al contacto con la piel y para que el bebé tenga toda la libertad de movimiento que necesita, especialmente en sus manitas y pies, así como debemos evitar muchos adornos, pues pueden molestar al niño y siempre existe el peligro de que se los trague.

Por último, en esta lista de consejos, quiero recordarles a todas las mamás, que nunca puede faltar el babero, para que nuestros bebitos absorban las babas, y para utilizarlo como servilleta a la hora de la comida, esta importante pieza también debe ser suave, acariciadora; debemos, además, tomar en cuenta que, para una mayor facilidad a la hora de vestirlo es mejor que la ropita se pueda abrir en la espaldita. Esto posibilitará que el abdomen y pecho de tu bebé estén cubiertos, lo que lo protege del aire y de resfríos, y no olvides, mamá, que el lugar más seguro para vestirlo es sobre la cama, si estamos en la casa, o llevar siempre en la bolsa un protector o cambiador, que sirva de superficie, y que sea suave, de tela impermeable, éstos que permiten que vistas y cambies a tu niño en cualquier lado.

Lo más importante: no poner en peligro la piel de tu bebé ni comprometer su comodidad.

Cargando...